Cada vez es más frecuente encontrar personas que tienen necesidades alimenticias específicas, con reacciones adversas a los alimentos, como alergias e intolerancias, en lo que se dice es un problema de salud emergente y que irá aumentando en un futuro próximo.

Si buscamos información, y a pesar de no disponer de datos concretos, todo indica a que en los últimos años estas personas se han duplicado en número, llegando en España a los 2 millones de consumidores y según datos de la European Academy of Allergy and Clinical Immunology (EAACI), hasta un 17% de la población europea, unos 86 millones de personas, podrían sufrir algún tipo de alergia a los alimentos, con más incidencia en la población infantil.

No estamos por tanto ante un capricho de la Administración Sanitaria, estamos realmente ante un problema de Salud Pública que preocupa a unos consumidores, ya que afecta no solo a su salud sino a su calidad de vida.

Todos tenemos derecho a una alimentación segura y sin riesgos para nuestra salud, esta es una de las premisas sobre la que se desarrollan las normas que regulan la información sobre alérgenos alimentarios en la Unión Europea.

Esto no es algo nuevo, desde hace años las Autoridades Sanitarias Europeas, sensibles a estos problemas de salud y a la creciente demanda de los consumidores, han regulado el etiquetado de los productos alimenticios que se concretan en un Reglamento comunitario de obligado cumplimiento desde finales de 2014, que tiene entre otras pretensiones:

  • Lograr un alto nivel de protección de la salud de los consumidores
  • Garantizar el derecho a la información por parte de los consumidores.
  • Unificar y actualizar la legislación sobre el etiquetado de alimentos.
  • Conseguir un etiquetado de los alimentos claro, comprensible y legible, como herramienta fundamental de comunicación con el consumidor.
  • Velar por el interés de los consumidores por la alimentación y su salud, que puedan reconocer y hacer un uso adecuado de los alimentos y tomar decisiones que se adapten a sus necesidades dietéticas individuales.

Como consecuencia de la entrada en vigor de esta norma, muchos establecimientos relacionados con el sector de la alimentación (minoristas, restauración,…) pueden plantearse ciertas preguntas:

¿Cómo les afecta esta norma?

¿Qué tienen que hacer para cumplirla?

¿Cuáles son las novedades que introduce esta norma?

Estos serán entre otros, aspectos que iremos desarrollando en próximos artículos